lunes, 18 de mayo de 2009

INTI-ILLIMANI INTIMO en la Sala Master

Ver, escuchar y disfrutar de la música de Inti Illimani siempre es un ejercicio saludable, enriquecedor, como una experiencia que nos abre un mundo diferente, con colores, con sensibilidades, con un proyecto de sociedad y hombres nuevos. Cuando ese ejercicio se desarrolla en un marco íntimo, uno comprende que la calidad musical no supera a la humana, siendo ambas de excepción. Quienes estuvimos en Sala Master el Viernes pasado podemos dar cuenta que Inti Illimani logra ser un grupo de status mundial no solo por aquello que interpretan, sino porque se muestran con sencillez, con calidez, siempre dispuestos a la foto, a la sonrisa, a la conversación amena, a transmitir su alegría por compartir con ellos ese momento que para algunos es mágico y para otros es la evocación de melodías de juventud, y para los más idealistas (jóvenes y no tanto) es la renovación del compromiso de las luchas, de las causas, de la movilización del corazón por algo mejor, más justo.

Que Inti Illimani tenga ese nivel de cercanía con su público, sin divismos, sin autoritarismos, sin superioridades ni egos suficientes, nos hace comprobar el por qué el proyecto es actual, renovado, único y vigente. La música de Inti Illimani tiene una impronta, típica de sus orígenes y de su contexto, pero que también da cuenta de sonidos nuevos, de experimentaciones que no van en dirección contraria a lo que siempre ha sido la propuesta de Inti Illimani.

Para quienes no estuvieron, les contamos que lo musical es casi una rutina, pero aún así, la sonoridad ofrece la certeza que hay un fiato, que existe una entrega total y completa en el escenario, que lo pasan bien, que se divierten, que hay ganas de compartir e irradiar esa alegría que nos ofrecen, más en un espacio reducido, donde los podíamos ver muy cercanamente. Y para nuestra sorpresa, al final del concierto, los Inti nos ofrecen un vino para compartir, para amenizar, y todos ahí, en el patio de una casona enorme, compartíamos, haciendo comunidad, sacándonos fotos, encontrándonos algunos, conociéndonos, volviéndonos a ver luego de varios años. Y en ese brindis, en ese salud, el gesto de alzar las copas habla de la gratitud de ambos, público y músicos, siendo uno en la experiencia de compartir y alegrarnos, porque Inti Illimani es parte de la gente. Inti Illimani no es una estructura ni quizás tampoco es concepto, como dijo un aspirante a músico. Es una experiencia, que se vive, que se goza, que se comparte.
Y que es único. Por eso es nuestro Inti, el único Inti.


Version in English
Inti-Illimani, Sala Master´s perform

Seeing, listening and enjoying Inti-Illimani´s music is always a healthy exercise, an enriching experience, kind of an open window to a different World, with colors, sensitivities, with a society proyect and new people. When such exercise is in close environment, you can understand that the musical quality does not exceed the quality of human, and they are both excepcional. Everyone who was at the Sala Master last Friday can say that Inti-Illimani is a band of International quality, not just because of what they do on stage but also because they are simply, warm, easy going people, giving always a nice smile to the pictures, a gentle answer to questions or even in conversations, they are always noticing they sharing the joy of the moment, a magical time for some and for someothers the recall of melodies from the past, to the idealists ( young and not so young) is kind of a refresh with the commitment of the fights, of the causes, of the movements from the heart for something better, fairer.

The thing about this closeness with no divos or superiority, without egos, without authoritarianism, is that to prove the current proyect, redesign, unique, active. Inti-Illimani´s music has a personal stamp, from their very beggining but also has new sounds, new melodies in straight direction of what Inti-Illimani has always been.

For those could not be there, we would like to share that at the musical matters they play pretty much the same but still the sound gives a certainty of a perfect match, the feeling of a total dedication, the feeling they are having a great time, they are enjoing and they like to share that joy and all this in a place where could feel closer, was a great feeling. There was also a surprise, at the end of the concert, they, literally they, offered a glass of wine to share the momento and everyone there, at the yard of this huge house, were having a great time, talking, taking pictures, meeting some of us, some others knowing each other for the first time and with that toast, with that “cheers” we thanked the momento, discovering that Inti-Illimani part of us, is not an structure and maybe is not a concept either, as sometime an aspiring musician said. Inti-Illimani is an experiencie t olive, to enjoy, to share.
And because of this is our Inti, our only one Inti.






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miércoles, 13 de mayo de 2009

Inti-Illimani a secas

A esta altura resulta francamente desagradable reiterar aclaraciones y rectificar lo que se nos intenta hacer creer, incluso subestimando nuestra inteligencia.
El poder económico (o los "contactos" con los empresarios de la cultura chilena) posibilitan que hoy Valparaíso se encuentre tapizado con afiches que anuncian "otra" presentación de Inti-Illimani en el Municipal porteño.
Desde lejos se lee la convocatoria que alude a Inti-Illimani, pero al acercarnos, al leer bien de cerca el afiche, nos damos cuenta de que casi oculto, de manera tímida o derechamente artera, se logra distinguir un pretencioso apellido, un distintivo que se usa sólo como subterfugio, como resquicio, como artilugio y ardid para confundir y aprovechar el impulso que otorga el trabajo serio, consciente, consecuente y profesional... pero de otros.

Inti-Illimani es uno solo, sin apellidos pretenciosos, sin arreglos a la medida, sin oportunismo barato, sin "contactos", sin manejadores.

Inti-Illimani se presentó el 1° de mayo en el Municipal de Valparaíso y aquí mismo dimos cuenta de aquello.
No nos queda más remedio que el desmentido:


INTI-ILLIMANI NO SE PRESENTA EL 22 de MAYO EN VALPARAISO.


INTI-ILLIMANI es uno sólo, el que nunca dejó de tocar, el único Inti.

lunes, 4 de mayo de 2009

Inti-Illimani, para Nuestra gente

Foto de Javiera Velásquez

Hay algo notable que siempre se produce en cada presentación de Inti-Illimani en el puerto. Por alguna razón, la gente se manifiesta con mayor elocuencia, más entusiasmo y esta vez no fue la excepción.

La noche del viernes 1º de mayo, Inti-Illimani nuevamente nos regalaba una presentación acorde y coherente con lo especial y significativo de ese día. Los precios de las entradas significaron que un público heterogéneo concurriera en gran número para repletar las aposentadurías del Municipal porteño.Ya nos hemos referido acá sobre los costos y todo lo que conlleva la realización de un concierto como el del viernes pasado, sólo cabe agregar que NO es a Inti-Illimani a quien debemos pedir que canten gratis; lo que debemos exigir a quienes manejan los espacios de la cultura e incluso a las organizaciones sociales es que gestionen, que tomen medidas a fin de hacer posible que trabajadores, estudiantes, gente como ustedes y nosotros tengan la oportunidad cierta de disfrutar un espectáculo como el que brinda Inti-Illimani en cada una de sus presentaciones.

A las 21 y un poco más de 15 minutos, Inti-illimani apareció en el escenario del hermoso Teatro Municipal de Valparaíso (un teatro así se agradece, sobre todo en el puerto).

¿Qué podemos contar? Que no es novedad la calidad vocal de este conjunto, que las armonías al cantar y al ejecutar los instrumentos resultan cercanas a la perfección y logran cautivar a quien las escucha.Que al ver al Inti sobre el escenario podemos vislumbrar un promisorio futuro, un futuro que asegura la excelencia musical, el cuidado de un legado que ya cumple 42 años y que estamos seguros nadie es capaz de resguardar como el Inti, el único Inti-Illimani, puede hacerlo.
Y es simple: en su formación se conjugan la impronta de quienes han mantenido este hermoso sueño todos estos años, sin claudicar, sin interrupciones, sin abandonos, ni renuncias, ni mucho menos traiciones. Y por otro lado, la fuerza nueva de músicos ya consagrados, con trayectoria, inconfundibles y ya arraigados en el consciente de quienes hemos seguido al Inti todos estos años.
Eso es Inti-Illimani.

Y así lo pudimos constatar quienes asistimos al encuentro del viernes 1º de mayo. El público porteño no se contuvo para aplaudir cada ejecución del repertorio elegido.Todo el teatro cantó con la visita de Violeta y la de Víctor en un día tan especial.

Queremos compartir con ustedes una infidencia: seguramente a nadie se le pudo ocurrir durante el concierto que ese mismo 1º de mayo, a la una de la tarde, Jorge Coulón convalecía bajo reposo aquejado de una gripe que le cerraba la garganta. Sería difícil de creer que Jorge se levantó sólo para cantarnos. Y decimos que sería difícil de creer dado que escuchar el canto de Jorge es algo que también forma parte de la tradición del Inti. Y esta noche no fue la excepción.Jorge nos regaló su voz en los solos de costumbre, en los coros y como no, en sus palabras certeras.

La larga ovación que el público porteño brindó de pie a Inti-Illimani al concluir la presentación, no sólo nos llenó el corazón de alegría, también se las llenó a cada Inti que agradecía sobre el escenario.La noche del Viernes Primero de Mayo, fue una noche feliz en Valparaíso, la mejor manera de terminar de celebrar el Día de los Trabajadores, junto al Inti de siempre, junto a Inti-Illimani, el único Inti.








Fotos de Gustavo Javier Rodríguez

lunes, 27 de abril de 2009

La crisis mundial y las 40.000 visitas

Indefectiblemente hemos de referirnos al tema de moda, al concepto que se ha instalado ya hace un rato en el consciente colectivo de casi todo el mundo.
Y decimos casi todo el mundo, porque claramente esta “crisis” no afecta a todos por igual.
Quienes han propiciado esta crisis a partir de su codicia, de su indolencia y de su falta de humanidad siguen gozando de sus privilegios, inmunes a los efectos de la “crisis” e inmunes a los efectos que la crisis genera en los más débiles.
Pero también la crisis tiene efectos que de pronto no se sospechan o son demasiado evidentes y habituales como para detenernos en ellos.
Las crisis económicas tienen como primera víctima el mundo de la cultura, de las artes. Son justamente nuestros creadores, músicos, pintores, artistas en general, con quienes la funesta crisis se ensaña.
La realización de un concierto por estos días resulta una tarea casi épica: arriendo de teatro, iluminación, sonido, seguridad, garantías, traslado de equipos, etc., todo tiene un valor nada despreciable, sin considerar el “margen” de ganancia que idealmente y casi nunca se logra en una presentación.
¿Cuántos de nosotros ha realizado el simple ejercicio de calcular cuánto es lo que un grupo como Inti-Illimani, con 8 músicos, invitados y todo su “staff” debiera ganar en un concierto para cubrir todos los gastos, dejando un margen que les permita salir con algo de dinero en sus bolsillos? Porque los músicos y los técnicos del Inti, como todos, pagan deudas, arriendos, dividendos, colegios y, más aún, ellos y sus familias comen.
Hoy el Inti no cuenta con un mecenas que altruistamente done dinero para solventar las presentaciones de las que tanto disfrutamos.
Inti-Illimani no cuenta con contactos con empresarios de la cultura, con algún integrante que sea miembro de comisiones signifiquen un beneficio económico casi inmediato, con productores que, más que eso, son comerciantes y que con su olfato los lleva, para beneficio de algunos, a dividir para reinar; en fin, el Inti se “rasca con sus propias uñas”.
Más de alguna vez nos hemos topado con el comentario que cuestiona el valor de las entradas para algún concierto del Inti. “¿Y el pueblo cómo paga esos valores?” Es esto muy recurrente y a nuestro modo de ver, injusto.
Basta hacer un rápido y simple cálculo multiplicando el valor de las entradas, las más caras por la totalidad de asientos y resultará que es casi inexplicable cómo Inti-Illimani ha continuado entregándonos durante todos estos años su arte, su poesía y su música.
Por eso los respetamos, por eso los defendemos. Por la coherencia a lo largo de más de 41 años. Por no haber claudicado nunca, por soportar el chaparrón de las crisis, el alejamiento de algunos miembros, la traición de algunos de los que se alejaron, pero fundamentalmente por seguir teniendo la voluntad, la firme voluntad de entregarse a su público, de realizar un concierto “PARA NUESTRA GENTE” ahora en Valparaíso.
Éste es Inti-Illimani, el único Inti-Illimani. No un artificio, un artilugio legal que haya servido para profitar del trabajo ajeno (sí, del trabajo realizado ininterrumpidamente a través de 41 años, sosteniendo al Inti a pesar de todo y de todos).
Éste es Inti-Illimani por el que levantamos este espacio. Y este espacio es de todos, de nosotros y más aún de ustedes.
Éste es el espacio que se ha ganado una audiencia que hoy, de corazón agradecemos.
Ya son algo más de 40.000 visitas y estamos ciertos que hemos dejado algo.
Hemos sido claros y consecuentes, hemos llevado a ustedes la palabra de los integrantes del Inti.
Hemos informado cuando otros han callado, hemos denunciado el abuso, la mentira, la traición de quienes se arrogan el uso del nombre del grupo, de quienes tan graciosamente han señalado “ser” el Inti.
Nuevamente les damos las gracias, las infinitas gracias por el privilegio que nos dan de contar con ustedes.
No sólo desde Chile, también desde Europa, Asia, Norteamérica y casi toda Latinoamérica nos vienen a visitar, nos leen, nos agregan dentro de sus favoritos, en definitiva, nos hacen formar parte de su día a día.
Nada más que agradecer por todo este tiempo, por darnos la fuerza para seguir adelante, con entrevistas, reportajes, artículos, pero sobre todo dedicando lo que hacemos, intransable y desinteresadamente a defender y difundir todo lo que significa este grupo de músicos y grandes personas que es Inti-Illimani, el único Inti.

Por las 40.000 visitas, un abrazo y gracias a todos.

martes, 21 de abril de 2009

Recuerdos desde Valparaíso... Inti a la carta





Continuando con los recuerdos enviados por nuestros lectores, remitimos a publicar lo que nos envían desde el Puerto principal, la Joya del Pacífico... Valparaíso. En el encanto de la gente, lo que se genera entre el mar y los cerros, podemos reconocer la belleza de las cosas, y así también abrir los sentidos a lo que significa ver a Inti Illimani. Dejamos con ustedes las palabras de Alejandra Henríquez y su recuerdo, que es parte de su vida, y que quiso compartir con nosotros.
Invitamos nuevamente a quienes deseen hacer sus aportes, mandando relatos, fotografías y todo aquello que les permita revivir y hacer presente a Inti Illimani en sus vidas.

este recital se llamo inti illimani a la carta, la idea era enviar las canciones que queriamos escuchar a un e-mail, fue super lindo tocaron canciones no ya no suelen tocar por que son ultra antiguas, lo mejor de ese recital fue que cantamos muchimo junto ami hermana, loreto, yo soy alejandra, somos fanáticas del inti de hace mucho tiempo, y bueno eso el recital fue en el teatro municipal de valparaiso, nostras estabamos en balcon, fue el 31 de julio del año 2008. despues los vimos para el cierre del juntos podemos en la plaza del pueblo tb en valparaiso. gracias por querer saber de estas cosas es algo super personal y nada gracias Alejandra y Loreto López Henríquez

miércoles, 15 de abril de 2009

Recuerdos de Inti-Illimani

Luis Cifuentes S., nos envía este valioso artículo que hoy publicamos.
Valioso por cuanto da cuenta de sus recuerdos personales. Recuerdos de un tiempo hermoso pero también decisivo no sólo en la historia de Inti-Illimani, también en una parte de la historia de este país.

De acuerdo a mi disco duro (que es cada vez menos duro), hubo tres “inventores” de Inti-Illimani. En orden alfabético, Jorge Coulón, Horacio Durán y Pedro Yáñez. Todo esto ocurrió en la Universidad Técnica del Estado (UTE). Jorge había propuesto, el año 66, la creación de una orquesta folklórica; Horacio había sido uno de los impulsores de la creación de una peña; por su parte, Pedro fue el primero que propuso crear un conjunto con las características que luego tuvo el Inti.

En todo recuerdo del pasado distante se traslapan las memorias y hay, por cierto, discrepancias en los hechos, en las fechas y, sobre todo, en las secuencias de eventos. Hay varias personas a las que he escuchado atribuirse apasionadamente la creación de la peña de la FEUT (Federación de Estudiantes de la UTE), por ejemplo, y así pasa con todo. Lo cierto es que las peñas en Chile constituían un movimiento cultural masivo y trascendente, de modo que la idea “estaba en el aire” en todas partes y cualquiera que pusiera empeño podía crear una peña. No sé quién fue el primero que propuso la idea en la UTE, pero, en mis recuerdos, el que más trabajó en la peña de la FEUT fue Horacio Durán, que se preocupaba de conseguir artistas, empanadas y vino, vender las entradas, acomodar mesas y sillas, etc.

Yo fui uno de los que se acercó al Centro de Alumnos de la Escuela el año 66 a propósito de la propuesta de Jorge Coulón de crear una orquesta folklórica y allí se armaban guitarreos, se conversaba sobre folklore, nos enseñábamos mutuamente canciones, nos instruíamos en instrumentos, se armaban y desarmaban dúos, tríos y cuartetos.

Los encuentros ocurrían en el ‘Casino de la China’ (que en realidad era japonesa y se llamaba Teresa) que estaba en la Escuela de Artes y Oficios (Av. Ecuador 3659) en el subterráneo frente a la cancha de hockey, que también se utilizaba para baby-fútbol. La cancha se situaba junto a la salida de la EAO que daba a la Villa Portales. Alguna vez también nos juntamos en el Teatro de la EAO.

De allí, en torno a la música, salió un trío, pero no musical sino de estudio: Jorge Coulón, Ciro Retamal y yo (los dos últimos, compañeros de curso) nos pusimos a estudiar juntos para las pruebas comunes de matemáticas y física y lo hicimos por lo menos un año académico entero. Además, hablábamos mucho de música y como los tres tocábamos guitarra (Jorge más que Ciro y Ciro más que yo) a veces guitarreábamos. Jorge me enseñó “Qué mala suerte” y “La rosa de los vientos”, que él cantaba como solista en la Peña de la FEUT; Ciro me enseñó el “Paraná en una zamba”. Pero nunca actuamos como trío musical en ninguna parte. Siempre me impresionaron la voz y calidad interpretativa de Jorge, que en años posteriores han quedado de manifiesto en conmovedoras grabaciones del Inti tales como “Arriesgaré la piel”. Yo sabía de la existencia del dúo Huayrapamushka que Jorge había integrado con Max Berrú y de Los Nubarrones, donde participaba también el recordado Willy Oddó (uno de los tres Quila de la UTE; los otros dos fueron el Huacho Parada y Hernán Gómez), pero no recuerdo haberlos visto actuar.

El 66 conocí a Horacio Durán, quien andaba siempre con su charango a cuestas (¿o tal vez era una guitarrilla en los comienzos?). Lo identifiqué como persona de izquierda y a fines del 66 fuimos candidatos en la lista del MUI (Movimiento Universitario de Izquierda) al centro de alumnos del Depto. de Química de la Facultad de Ingeniería y resultamos elegidos, Horacio como presidente y yo como vice presidente. A Pedro también lo conocí ese año y lo identifiqué por su risa campechana tan característica y por su gran interés por la guitarra.

Para mí, entonces, el Inti, que comenzó sin nombre, tuvo tres inventores (ya nombrados) y dos afluentes: de un lado, la corriente Jorge-Max, nacida el 65 y de otro, la corriente Pedro-Horacio, que se originó el 66. Los demás participantes fuimos más bien incidentales y efímeros.

De hecho, una vez fundado el “conjunto sin nombre”, su composición era variable y poco definida. A los ensayos llegaba gente distinta de la que luego aparecía en las actuaciones y recuerdo que una vez, en una actuación en una población, se subió al escenario el hermano menor de Pedro, Fernando Yáñez (a) “El Bolo”, que nunca, que yo recuerde, participó en los ensayos. Como todos lo conocíamos, no hubo ningún problema ni reparo. En general, no recuerdo problemas notorios de ego ni rivalidades personales en los inicios.

Como ejemplo del carácter fluido y difuso del conjunto en sus primeros tiempos, yo, por ejemplo, creía que el percusionista del grupo era el Piduco (Luis Espinoza) y que, cuando yo me subía al escenario estaba de alguna manera reemplazándolo a él. Por su parte, entiendo que el Piduco (con quien nunca tuve roce alguno, por el contrario) pensaba lo mismo respecto de mí, y coexistimos en el conjunto hasta mi retiro en julio del 67.

Por su parte, Max recuerda que él entró a reemplazarme a mí como percusionista, mientras que yo entendí que Max entró por su calidad de cantante más que por percusionista, ya que el Piduco siguió participando durante un tiempo (ver primera foto de Inti-Illimani, tomada en La Disputada de Las Condes a fines de agosto de 1967), pero estas son, al fin de cuentas, interpretaciones personales.

Tengo recuerdos muy claros de aquel almuerzo en casa de Pedro en Av. Irarrázaval, al lado del Cine California, donde celebramos la unión de los dos afluentes. La hermana de Pedro, conocida entonces y ahora como “la Paca”, preparó unos sabrosos tallarines con carne. Durante la mañana, en la UTE, Pedro nos había sorprendido (a Jorge y a mí) con la frase “Floro quiere una galleta”, que repetía cada cierto rato y que se negaba a explicar. Una vez en casa de Pedro, Jorge se puso a leer una revista de historietas y de pronto exclamó entre risas “¡Floro quiere una galleta!”. Esta frase era pronunciada por un loro en la revista y así se develó el misterio.

¿Por qué salí yo del conjunto? Simple. Nunca tuve el talento musical como para considerar una carrera musical. A mí me encantaba la música y me sigue encantando, pero soy espectador mucho más que intérprete, a pesar de que estuve en conjuntos durante diez años y hasta hay una grabación en LP y CD en la que yo participo (volveré a este tema). Mi presencia en la universidad estaba claramente marcada por mi decisión (ya entonces totalmente solidificada) de hacer una carrera académica, como había hecho mi padre hasta su temprana muerte. En julio del 67 ya estaba claro que el conjunto agarraba vuelo, que para varios de sus integrantes la música era más importante que los estudios (de hecho, sólo Max y Jorge se titularon y ejercieron sus profesiones por muy poco tiempo) y que había cada vez más actuaciones y compromisos. Ya habíamos hecho la primera gira a Valparaíso y Quilpué y el tiempo de dedicación al conjunto (aún sin nombre) entraba en conflicto con mis estudios. Por otra parte, la política universitaria ya se perfilaba como un interés mayor para mí y una nueva solicitación sobre mi tiempo.

Aunque pocos hablan de esto en sus recuerdos y el tema suele quedar en el misterio, yo (y mis dos hermanos) éramos mantenidos 100% por mi madre viuda, quien tenía un sueldo modesto como funcionaria administrativa y yo no podía darme el lujo de repetir año ni de perder mi tiempo. Por otra parte, mi meta era el doctorado y para eso tenía que terminar luego mis estudios de pregrado.

Volviendo a nuestra primera gira nacional, yo recuerdo que en la Peña Universitaria de Valpo. actuamos en la misma noche con Héctor Pavez y con un conjunto de los Cuerpos de Paz norteamericanos, quienes cantaron “Yo defiendo mi tierra” incluido los versos “no queremos extraños que vengan a quitar / lo que nos da la tierra, nuestra tranquilidad”. Pavez estaba indignado con la presencia de los gringos, pero a mí el episodio me pareció pintoresco. En Quilpué, donde alojaríamos en un hotel de una persona de izquierda, recuerdo que también actuamos.

Cuando me retiré del ‘conjunto sin nombre’, en la segunda o tercera semana de julio del 67, me convertí en seguidor del grupo, que en agosto adoptó el nombre de Inti-Illimani, y asistí a muchos ensayos y actuaciones como simple espectador, es decir, me mantuve en la periferia del conjunto hasta septiembre del 70, cuando partí a Alemania a hacer mi primer posgrado.

Ya que nombré a los tres “inventores” del Inti (Jorge, Horacio y Pedro), creo necesario nombrar también a los siete fundadores, es decir, a los integrantes de la primera formación que actuó con el nombre de Inti-Illimani el 6 de agosto del 67: Max Berrú, Jorge Coulón, Horacio Durán, Luis Espinoza (“Piduco”), Oscar Guzmán, Ciro Retamal y Pedro Yáñez. Ellos, con la única excepción de Oscar Guzmán, aparecen en la histórica primera foto del Inti.

Algunos meses después de mi retiro, Ciro Retamal decidió retirarse. Entonces formamos un dúo (Ciro y yo) y actuamos dos veces en la Peña de la FEUT cantando zambas de los Fronterizos con guitarra y bombo. Horacio Durán, que dirigía la Peña, nos pidió que cantáramos “lo más perfecto que puedan, cabros” a lo que yo respondí que si cantáramos perfecto no vendríamos a la Peña de la FEUT, sino que iríamos directo al show de Ed Sullivan, cosa que no le causó gracia. Ciro se dedicó a su carrera y reside en Suecia desde hace más de veinte años. Del Piduco y de Oscar Guzmán nunca más supe.

Otro recuerdo vivo que tengo de la Peña de la FEUT fue una visita de un ballet folklórico soviético (no recuerdo el nombre) que tuvo lugar en esos meses. Se los invitó para homenajearlos y llegaron después de terminada una actuación suya, de manera que venían cansados y sin gran entusiasmo. Después de varias actuaciones de los artistas de la Peña, que los soviéticos aplaudían con desgano y muertos de sueño, su director los hizo bailar a ellos para deleite de los asistentes. Inmediatamente después de actuar se despidieron y se retiraron y muchos de los chilenos presentes se pusieron de pié y empezaron a cantar La Internacional a modo de despedida (yo no me la sabía), cosa que sorprendió mucho a los soviéticos.

En cuanto a la dirección de Inti-Illimani, yo vi siempre a Pedro, desde el primer día del ‘conjunto sin nombre’, como líder natural del grupo en lo musical y a Jorge como líder en lo político. Pedro fue el director artístico hasta su renuncia en marzo del 68 y sería muy bueno que él contara sus motivos para irse, porque hay opiniones encontradas al respecto. Cuando Pedro salió, pasó a ser director artístico el Loro Salinas, que a pesar de sus cortos años era el que tenía mayor formación musical, conservando Jorge su liderazgo político.

Otro episodio que Pedro podría detallar es el festival musical del diario El Siglo, a fines del 67 o comienzos del 68, donde Inti-Illimani no obtuvo ningún premio, a pesar de que tanto sus integrantes como sus seguidores cercanos estábamos seguros de que ganarían.

Para amarrar un cabo suelto, contaré que algunos años después fui preso político durante cinco meses en el Estadio Chile, Estadio Nacional y campo de concentración de Chacabuco. En el Estadio Nacional formé dúo con Víctor Canto, de la UTE, para cantar “En qué nos parecemos” y también canté “Answer me”, de Frankie Laine, en los tiempos de recreación que se nos permitían en medio de la tortura y la matanza. En Chacabuco, integré el conjunto dirigido por Ángel Parra, cantando y tocando charango. El concierto de despedida de Ángel fue grabado clandestinamente por Alberto Corvalán Castillo, el recordado “Coné” (hijo de Luis Corvalán), sacado del campo por un oficial amistoso y publicado en forma de LP en Italia en 1974 ó 1975. En 2003 se reeditó en Chile en forma de CD con el título “Pisagua + Chacabuco”, que aún está en venta. Hago la voz solista en la “Zamba argentina” (que en verdad se llama “Tonada del viejo amor”) y toco el charango en “Caliche”, que no es una composición de Ángel Parra, como dice Alberto en la grabación, sino de Calatambo Albarracín.

(Como nota al margen: mucha gente se sorprende de que hubiera actividad artística en campos de concentración y hasta en campos de tortura y exterminio, sin embargo este es un hecho histórico. Hasta en los campos de exterminio nazis se permitió la existencia de grupos musicales, algunos de tamaño considerable. Me imagino que se hace para evitar suicidios masivos, pero para saberlo a ciencia cierta habría que preguntarles a los que han dirigido esos campos. En Chile hay varios dando vueltas por ahí.)

Más recuerdos y opiniones hay en mi libro “Fragmentos de un sueño: Inti-Illimani y la generación de los 60”, publicado por Ediciones Logos en 1987 y que tiene una segunda edición virtual (1999) a la que puede accederse desde El Unico Inti.

Luis Cifuentes S., académico de la Universidad de Chile.


Lucho, de corazón gracias, muchas gracias.

El Unico Inti.

lunes, 13 de abril de 2009

Recuerdos desde Concepción




Ahora nos escribe Gloria Caballero, desde Concepción, enviándonos sus recuerdos y el relato de una jornada inolvidable, mezcla de casualidad, buena suerte, y sobre todo, ayudada por el deseo de poder ver a Inti Illimani, deseo que muchos de nosotros sentimos con la música y consecuencia de esta gran banda. Reproducimos textualmente el relato que nos adjunta.
No olviden mandar sus historias, relatos, fotos, entradas. Agradecemos a las personas que ya lo han hecho, y reiteramos nuestro compromisos de ser respetuosos y delicados con aquello que forma parte de sus vidas y que han deseado plasmar acá.
El correo para enviar los recuerdos es romufa79@hotmail.com

Bueno, esta es mi historia, no es la gran historia, pero es. En esa época yo era estudiante de pedagogía como de segundo año, en la universidad de Concepción, y era el paseo de mi carrera, en hualqui (comuna de mi región). Al grano, mi paseo aun no terminaba, pero yo sabia que estaba inti en el teatro concepcion, y por supuesto quería ir asi que me vine antes. Llegamos con mis hermanos, nos fuimos corriendo al teatro y la verdad es que no quedaban entradas, solo de $12.000 y en la galeria arriiiiiiba y atraaaaaaas esa cantidad era bastante significativa para nuestros bolsillos. Ahora lo bonito, no se por que motivo el guardia sintió compasión de nosotros y dijo: "ya pasen adelante, pero tiene que ser bien adelante, adelante de las sillas, se sientan en el suelo para no tapar a la gente que esta atras"... ¡Al final quedamos en primera primerisima fila! ajajjaja y la guinda de la torta, cuando terminó el recital, los inti estaban afuera, asi que nos sacamos fotos y pedimos autografos. Fue un bonito dia...

pd: ese dia no me pude sacar foto con juanito flores, pero en santiago, en un concierto se la cobré ajajaj esa esta con el celular, muy pixeliada, asi que por eso no la envío.

Saludos
Gloria Caballero T. (y sus hermanos)

viernes, 10 de abril de 2009

Desde Italia, Gianpietro Stocco






Hoy comenzamos la publicación de los recuerdos que nuestros visitantes nos han enviado.
De manera especial, recibimos esta "reliquia" desde Italia. Gianpietro Stocco nos ha mandado algunas fotografías de un concierto de Inti Illimani, realizado en.... 1977. Como se observa en las imágenes, el conjunto viste sus característicos ponchos de color amaranto, todo un símbolo de una etapa de resistencia y lucha en el exilio, dando a conocer por medio de la música, el dolor del destierro, la difícil situación de quienes seguían en Chile, y siendo partícipes de la solidaridad que en especial el pueblo italiano, les brindó durante su residencia en la península.


Agradecemos a Gianpietro y a todas las personas que nos han enviado sus recuerdos.
Por supuesto, dejamos la invitación a que nos sigan mandando fotos, entradas, autográfos y todo lo que deseen compartir con nosotros sobre algún momento que la presencia de Inti Illimani haya acompañado. Ojalá también, con un texto que explique la importancia de dicho recuerdo.
El correo para enviar es: romufa79@hotmail.com
Saludos a todos.

miércoles, 8 de abril de 2009

Un momento inolvidable con Inti Illimani... Cuéntanos tu historia y muéstranos tu recuerdo


Siempre en algún momento de nuestra vida, recordamos un instante especial, único y mágico. Hay escenas, personajes, momentos... música, a veces. En este caso, y es la invitación que hacemos, es que podamos juntos evocar aquél concierto, actuación de Inti Illimani que ha significado algo distinto para nosotros.

La invitación que hacemos hoy, es a que compartan con nosotros el recuerdo, la entrada, la foto, el cintillo... El elemento que nos permite el mágico ejercicio de retroceder el tiempo y las horas, para llevarnos a las canciones, las melodías y los aplausos. Eso que al llegar a nuestra casa, quedó como recuerdo indeleble de una jornada que quedó grabada en nuestro corazón.

Para partir, compartimos la entrada del concierto brindado por John Williams, Paco Peña e Inti Illimani el 17 de Noviembre de 2001 en el Estadio Chile. De más está decir que dicho concierto fue espectacular, dada la colaboración que estos tres artistas establecieron en discos, conciertos y diferentes colaboraciones, siendo esta gira una excelente oportunidad para apreciar en su real magnitud todo el talento y emoción que se genera cuando tenemos la dicha de presenciar un espectáculo de nivel mundial.

Sumado a ello, ya se había producido el abandono voluntario de Horacio Salinas, y ya se advertía el liderazgo de Manuel Meriño, y la colaboración de Christian González, quien posteriormente se integró al conjunto. Un momento cúlmine del concierto fue la interpretación a capella de Palimpsesto.

Te invitamos a que nos envíes tu recuerdo y tu historia. Es una manera de renovar este compromiso de amistad, de solidaridad con la música y la consecuencia de Inti Illimani. Los signos ayudan a renovar este "pacto" y son una manera de mirar también nuestra propia historia. Los años van pasando, las historias permanecen siempre. Y los recuerdos ayudan a renovar nuestras convicciones.
Esperamos tu aporte. Mándanos tu historia a romufa79@hotmail.com, con tu foto de la entrada, el cintillo, el autógrafo. Garantizamos respeto y buen uso de tu recuerdo, haciendo presente que es parte de tu vida también, compartida -por supuesto- con Inti Illimani.

Saludos a todos.

sábado, 4 de abril de 2009

Hasta siempre, tío Lalo Parra


A las 14:00 de hoy Sábado 4 de Abril, a la edad de 90 años, falleció en Santiago Eduardo Parra, universalmente conocido como el "tío Lalo", músico chileno de dilatada trayectoria, quien supo impregnar en su música la sabiduría y picardía chilena, haciendo honor al legado de su familia, los Parra, quienes han sido un referente obligado en la tradición cultural y musical de nuestro país.

En este humilde espacio, hacemos tributo a su figura, destacando su aporte y postulando que siempre el tiempo no hará suyo el olvido de este gran hombre.
Nuestras condolencias a su familia, amigos y admiradores.

Tío Lalo, descansa en paz.
 
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